Libros: “Cómo entrenar a tu dragón”
 
 
(Paula Rivera*)
 
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Hippo Horrendo Abadejo III es un niño vikingo de la isla Mema que está a punto de vivir el desafío más grande: lograr ser aceptado en la tribu de los gamberros. Para eso, deberá capturar un huevo de dragón y luego, tras entrenar a la criatura, demostrarle a los vikingos adultos que es capaz de dominar semejante bestia. Siendo el hijo del jefe de la tribu, todos esperarían que se tratara de un pequeño héroe. El problema es que Hippo, a diferencia de sus compañeros de prueba, es un niño de aspecto insignificante, más pensativo que atlético o forzudo. Esto hará que sus aventuras resulten, al principio, más difíciles de lo esperado, hasta que consiga usar su personalidad a su favor y pueda demostrarle a su gente que la inteligencia y la reflexión pueden ser tanto o más útiles para sobrevivir como el potencial físico o la agresividad.

Ambientada en un entorno fantástico, levemente basado en historias nórdicas tradicionales, Cómo entrenar a tu dragón es una llamativa novela infantil que presenta un mundo en donde los dragones coexisten con los vikingos y en donde estos acostumbran a imponerse por la fuerza. Esta estructura la quiebra Hippo, que es muy distinto a todo vikingo, hasta el punto de haberse esforzado por aprender el lenguaje de los dragones, algo mal mirado por la tribu, que sólo cree en el grito como método de comunicación con estas criaturas. Hippo rechaza esto y se esfuerza por dialogar con su propio dragón, aun cuando los primeros resultados sean desastrosos.

El niño, de este modo, corresponde al modelo de antihéroe, porque no sigue ninguno de los patrones que los vikingos esperarían del hijo del jefe. Este planteamiento está orientado a que los lectores reconozcan la importancia de ser distinto a los demás y de que, por lo mismo, comprendan que los desafíos serán siempre mayores… Casi tanto como las recompensas. La novela cumple con lo anterior exponiendo cómo Hippo se esfuerza en mantenerse fiel a sus principios, llegando a exhibir una valentía aún mayor que la de sus compañeros, aparentemente más capacitados que él. El hecho de que logre salvar a la tribu a través de su ingenio le hará ver a todos que existe una vía alternativa para ser considerado héroe.

Hasta este punto, la obra no resalta demasiado respecto a otras de premisas similares: el niño insignificante que logra convertir sus aparentes debilidades en sus mayores fortalezas, consiguiendo así el aprecio de quienes antes lo criticaban. Lo realmente destacable es la presencia de distintos elementos metaliterarios en la historia, fácilmente comprensibles para una mentalidad infantil. Sin ir más lejos, la portada misma lo anuncia cuando señala que el autor del libro es el propio Hippo, ya adulto, y que la escritora real (Cressida Cowel) realizó sólo una adaptación. Es decir, la obra se presenta como si fuera realmente la confesión del protagonista, quien en las notas previas y epílogo explica que su propósito es dejar testimonio de sus hazañas en un tiempo en que había dragones en el mundo.

En esta misma línea van las ilustraciones de los distintos tipos de dragones, como si Hippo pretendiera “documentar” al futuro lector, describiendo en detalle sus características físicas y emocionales. Incluso, en una oportunidad aparece inserta una obra completa titulada, justamente, “Cómo entrenar a tu dragón”, de Yobbish. Estas páginas ilustradas intentan imitar el diseño de un libro real, con detalles como el número de edición, recomendaciones, premios, dedicatorias y hasta biografía y derecho de autor. De esta forma, se comprende que la novela real Cómo entrenar a tu dragón terminaría siendo la respuesta de Hippo a Yobbish sobre su método para dominar a estas criaturas, a propósito de todo lo que aquél experimentó de niño.

Lo anterior hace que la novela cobre mucho más valor literario del esperado, si bien lo más probable es que sea apreciada precisamente por aquellos aspectos más convencionales de cierto tipo de literatura infantil: aventuras por montón en escenarios remotos, personajes carismáticos, lenguaje sencillo y cautivante… y dragones. Todo esto sin duda resulta atrayente, pero no supone una estética literaria bien lograda que logre destacar con méritos por sobre otras obras fantásticas de la literatura infantil y de temática similar. Esto se aprecia incluso en aspectos tan insignificantes como el abuso de las mayúsculas para dar énfasis a alguna palabra o expresión: un recurso bastante básico y hasta molesto, que podría haber sido reemplazo por un estilo más depurado.

No obstante, seguramente la novela será motivo de atracción para los lectores más niños que hayan quedado encantados con la película homónima. Se debe mencionar, eso sí, que ésta parte de una premisa distinta a la de libro y que, por tanto, ambas historias son muy diferentes en su desarrollo. Por consiguiente, la recomendación a los padres es fomentar en el niño la comparación de ambas aventuras y motivarlo a que elija aquella que más le gustó y por qué, buscando que ojalá se exprese bajo criterios narrativos.


*Paula Rivera Donoso (Viña del Mar, 1987).

Egresada de Pedagogía en Lenguaje y Licenciatura en Letras Hispánicas de la PUCV. Editora General del colectivo Fantasía Austral (www.fantasiaustral.cl), dedicado a la difusión, creación y reseña crítica de obras literarias fantásticas chilenas. Publicó Ventanas – aproximaciones al haiku (Hebra Editorial, 2010). Resultó finalista en el concurso de literatura infantil Barco de Vapor (2011) con una novela aún inédita.

 


 
 
Publicado el lunes 23 de enero 2012
     
     
  
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